
Cómo acelerar realmente el proceso de preparación de alimentos en la cocina con lámparas de infrarrojos
Todos hemos estado en esa situación: hay muchos platos que preparar, el comedor está lleno, y el proceso de preparación de alimentos se vuelve lento. Por lo general, ese cuello de botella ocurre justo al final del proceso: cuando es necesario dorar los platos o recalentarlos. La cocción por convección o vapor tradicional no es lo suficientemente rápida. Es demasiado lenta.
Por eso utilizamos lámparas de infrarrojos de onda corta en nuestros hornos a vapor. En lugar de perder tiempo calentando el aire alrededor de los alimentos, estas lámparas envían energía directamente a la superficie de los platos. Es instantáneo.
¿Por qué funciona? (sin entrar en detalles técnicos)
La mayoría de estas lámparas utilizan tubos de cuarzo rellenos de halógeno. Elegimos aquellos con alta potencia, ya que alcanzan su temperatura máxima en pocos milisegundos.
Imagínese un elemento calefactor tradicional: debe calentar toda la cavidad del horno antes de que los alimentos puedan sentir el calor. Las lámparas de infrarrojos no necesitan hacer eso. Proporcionan un calor inmediato, lo que permite trabajar más rápido y servir más platos por hora.
Asegurarse de que todo funcione correctamente
Aquí está la parte complicada: hay que ser preciso con la voltaje y los conectores. Si se comete un error, se puede dañar el aparato.
La mayoría de los hornos industriales utilizan conectores R7 o SK15, ya que no se sueltan cuando la cocina se vuelve caótica. Si cambia una lámpara, verifique cuidadosamente su longitud y potencia. Un tubo de 230V/500W es completamente diferente de uno de 1000W.
Y un consejo importante: revise las especificaciones del balasto antes de intentar aumentar la potencia, de lo contrario, podría dañarse el circuito.
Ventajas e inconvenientes
Estas lámparas son muy potentes, pero también delicadas. El vidrio de cuarzo puede soportar el calor, pero detesta el agua fría o los productos químicos agresivos. Un simple contacto con algo frío o un limpieza incorrecta pueden causar grietas en el vidrio.
También, nunca toque el vidrio con las manos desnudas. Los aceites de la piel generan puntos calientes que hacen que la lámpara se dañe mucho más rápido de lo normal. Use guantes.
Por último, debido a la intensidad del calor, los alimentos pueden secarse rápidamente. Hay que encontrar el equilibrio adecuado entre la intensidad de la lámpara y la cantidad de vapor utilizado, para evitar que los alimentos se quemen.